La nueva ciudad naturalizada

Madrid, 26 de setiembre de 2022.-  Según la revista Equipamientos y Servicios Municipales el ideal urbano es una ciudad naturalizada: El horizonte urbanita está ensombrecido con nubarrones de pandemias, olas de calor, desabastecimiento alimentario y energético, cambio climático y pérdida de biodiversidad. Estas crisis recuperan el valor de las islas naturadas: las noches calurosas del verano obligan a abrir parques y jardines para esparcimiento, las pandemias revalorizan los balcones y terrazas durante el confinamiento y se impulsan huertos urbanos. Es la revolución silenciosa que la naturaleza viene imponiendo a la jungla de cemento y cristal. La ciudad ha venido siendo un punto de atracción humana, como muestra su continuo crecimiento. Cerca del 60% de la población era urbana en el 2021. Las personas abandonan las áreas rurales atraídas por los servicios, facilidades y empleo que ofrecen las ciudades”.

Añade “Equipamientos y Servicios Municipales” que aunque no tiene una componente propiamente médico, se ha acuñado el término síndrome de déficit de naturaleza, que recoge el impacto en los urbanitas, especialmente en los más jóvenes, de vivir de espaldas a la naturaleza. La atracción de las nuevas tecnologías, por obligación o placer, hace que pasen horas ante pantallas, fomentando el aislamiento y la quiebra de relaciones sociales de proximidad.

Hemos de conseguir un entorno que permita de forma diaria mantener el contacto con la naturaleza. Es posible lograrlo con el impulso de la naturación urbana, con los parques tradicionales, cinturones verdes, árboles y parterres en las calles. Pero para que los urbanitas nos encontremos a menos de 300 metros de una zona naturada, como recomienda la Organización Mundial de la Salud, debemos recurrir también a las infraestructuras verdes en horizontal o vertical (cubiertas, fachadas, interiores). En una situación ideal, los ciudadanos deberían disponer de:

  • Un entorno naturado, con flora y fauna amigables, con una buena calidad del aire y sin ruidos.
  • Unos servicios de trabajo, sanidad y cultura asequibles en tiempo y distancia (ciudad de los 15 minutos).
  • El reciclado de energía, calor y materia orgánica a través de huertos y jardines de proximidad, ubicados en interiores o cubiertas.
  • Lugares de recreo y encuentro para socializar con los vecinos, en espacios naturados, compartiendo tareas comunitarias de jardinería, cultivos agroecológicos o actividades culturales.
  • Responsabilidad política y socioeconómica para lograr un horizonte sostenible para los problemas a corto, medio y largo plazo con una dimensión de justicia social.

Iniciativas municipales de “naturalización urbana”

Ecourbe, Asociación para la Conservación del Medio Ambiente Urbano, ha informado de las más reciente iniciativas municipales de naturalización urbana:

Vitoria-Gasteiz ha mostrado ser conocedor de la importancia de la conservación de la naturaleza y de los servicios ecosistémicos que nos ofrece: producción de agua limpia, regulación del clima por parte de los bosques, polinización… Son la base de nuestra salud, nuestra economía y nuestra calidad de vida. Vitoria cuenta con 42 m2 de zonas verdes/persona. Esto implica que como máximo, si estás por la ciudad, solo vas a tener que andar 2,5 minutos para toparte con la próxima zona verde. ¿Increíble, verdad? Todo esto, unido con casi 150 km de carriles bici (movilidad sostenible). La ciudad cuenta con más de 115.000 árboles en sus calles y parques urbanos. A estos habría que sumar los árboles existentes en los parques que conforman el Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz (833 hectáreas), su hito más famoso. Destaca la plantación participada (ciudadanía, empresas, colectivos sociales) de 250.000 árboles y arbustos realizada entre los años 2012 y 2016 en el marco de la campaña las «Raíces del futuro» que buscaba tejer la infraestructura verde. La ciudad es un refugio para especies mundialmente amenazadas, como el visón europeo (Mustela lutreola) o el carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola). En Vitoria, encontramos el Humedal de Salburua, incluido dentro de la Red Ramsar, lugar en la ciudad que decidieron conservar (algo que no pasa normalmente, porque los humedales suelen enterrarse, porque lo más repetido era que son fuente de enfermedades que transmiten mosquitos, etc., lejos de lo que es la realidad). Ahora, este humedal forma parte del anillo verde que han construido entorno a la ciudad, uno de los lugares de obligada visita si eres un amante de la naturaleza. 

En Madrid encontramos el proyecto de Renaturalización del río Manzanares en el tramo urbano de Madrid. Esta propuesta, impulsada por Ecologistas en Acción, supuso un plan de restauración ambiental de tal éxito, que ha sido hace unos días galardonado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) con el Premio de Buenas Prácticas Locales por la Biodiversidad. El Manzanares es, a su paso por Madrid, un corredor ecológico en plena ciudad. Con la apertura de las presas en 2016, el río recuperó su dinámica natural (procesos de erosión y sedimentación). Se favoreció la aparición de flora y fauna autóctona. En este tramo urbano, cohabitan más de 50 especies de aves y el barbo (Barbus barbus), especie piscícola autóctona, ha pasado a ser la dominante. Se han eliminado especies alóctonas como el ailanto (Ailanthus altissima) y se han revegetado escolleras, taludes y plataformas con vegetación de ribera: fresnos (Fraxinus sp.), álamos blancos (Populus alba), alisos (Alnus glutinosa), majuelos (Crataegus monogyna), saúcos (Sambucus sp.), rosas silvestres (Rosa sp.), tarays (Tamarix gallica), sauces (Salix sp.) y olmos (Ulmus sp.) resistentes a la grafiosis.

Ciudades andaluzas, como Sevilla, mantiene como ejemplo sonado es la Expo del 92, que se construyó siguiendo criterios bioclimáticos. Es decir, apoyándose en la naturaleza y aprovechando las condiciones del entorno. Así la temperatura en el recinto de la Expo fue varios grados menos que en el casco urbano. Se consiguió con el diseño de los espacios, el uso masivo de la vegetación, las pérgolas verdes, el agua micronizada, las sombras y la refrigeración de los pabellones mediante agua bruta del Guadalquivir.

El proyecto fue creado por 3 catedráticos de diferentes disciplinas que unieran sus conocimientos de termodinámica, eficiencia energética y arquitectura. Fueron los padres del bioclimatismo en España y sus técnicas se aplicaron posteriormente en otros lugares del mundo, ayudando a crear ciudades sostenibles. Actualmente la Expo está en deshuso y la ciudad de Sevilla plantea un anillo verde en cuyo diseño Ecourbe participa dentro de un grupo de trabajo y alegaciones

El Guadalquivir, a su paso por Córdoba, da forma al Monumento Natural de los Sotos de la Albolafia, conservado en pleno núcleo urbano (al lado de la Mezquita y el Alcázar). La prolongada ausencia de intervención humana permitió que la sedimentación fluvial originara pequeños afloramientos, barras e islotes de limos y arenas colonizados por vegetación y fauna.

Del Puente Romano al de San Rafael, se conservan retazos de lo que fuera el bosque de ribera autóctono, abundante en el pasado en todo el trayecto del río. Hay representación de lenteja acuática (Lemna sp.), eneas (Thypa sp.), juncos (Juncus sp.) y carrizos (Phragmites australis). Bajo álamos y sauces crecen el lirio amarillo (Iris pseudacorus) y la menta de agua (Mentha aquatica), junto a abundantes tarajes (Tamarix sp.) y floridas adelfas (Nerium oleander).

Estos bosquetes constituyen un pequeño espacio con una variada avifauna, compuesta por unas 120 especies. Siendo la mayoría aves protegidas, unas lo utilizan como zona de invernada, otras estacionalmente o como descanso migratorio.

En Granada se ha presentado el proyecto de Naturalización del río Genil a su paso por la ciudad, el cual tiene bastantes similitudes al comentado anteriormente en la ciudad de Madrid. Ahora mismo, se encuentra encauzado entre cemento, por lo que es una gran oportunidad de recrear una nueva zona verde para la capital. Granada a su vez se ha comprometido a comenzar con su anillo verde para rodear la ciudad, plantando más de 200.000 árboles hasta 2031. Esto sin duda, contribuirá a la mejora de la calidad del aire de la ciudad, además de actuar como corredor ecológico y regulador del clima. 

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